lunes, 1 de mayo de 2017

Preciosismo del aficionado práctico Sergio Sánchez de Amoraga

Tiene condiciones para haberlo intentado como novillero profesional, pero Sergio Sánchez de Amoraga, a quien conocí hace unos años en los concursos de toreo de salón que se dejaron de organizar en Cehegín.

Ganó el primer certamen al que se presentó, gracias a un depurado concepto y a unas maneras que venía cultivando como preparación para los concursos de aficionados prácticos en los que es asiduo participante.

Por eso no me sorprendió que el domingo, en la fiesta campera de Antonio Puerta, y a pesar de que dice que lleva tiempo sin entrenar. ¡Ja! ¡Y yo que me lo creo!

Quizás no esté entrenando al nivel de los profesionales, pero se le nota que le tiene cogido el tacto a los trastos.

Y eso que no sacó los suyos de la mochila, y toreó con una muleta prestada que perteneció a la figura más gloriosa que ha tenido la Región de Murcia: del Maestro José Ortega Cano.

Muy desenvuelto probó a la becerrita por el lado izquierdo, le tragó sin descomponerse cuando se le metió por dentro, y resolvió cambiando de mano.

Por el lado derecho le cuajóuna serie para el recuerdo, llegando a descolgarse de hombros con mucho gusto y desmayo.

Hay aficionados, que sin llegar a ser profesionales, llevan el toreo tan metido en la cabeza y tan a flor de piel que en cualquier momento podrían dar el salto al toreo en activo.

Menos mal que Sergio además es muy inteligente y sabe hasta donde debe llegar.

Verle torear con el preciosismo que lo hizo el domingo es siempre una satisfacción para quienes gozamos de su amistad.

Enhorabuena, Sergio; enhorabuena, torerazo.


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