jueves, 18 de febrero de 2016

El toro de lidia suele ser astígmata e hipermétrope

Una tesis doctoral de la Universidad de Murcia dice que el toro de lidia tiene astigmatismo e hipermetropía.

El toro de lidia suele tener hipermetropía en el meridiano horizontal, más en los ejemplares adultos que en los jóvenes, y, también, astigmatismo, según las conclusiones de la tesis doctoral realizada en la Universidad de Murcia por Matteo Lo Sapio.

Por ser hipermétrope le acarrea una anomalía o defecto del ojo que consiste en la imposibilidad de ver con claridad los objetos próximos y se debe a un defecto de convergencia del cristalino, que hace que los rayos luminosos converjan más allá de la retina.

Mientras que por ser astígmata, o sea, por tener astigmatismo padece un defecto en la curvatura de la córnea, que impide el enfoque claro de los objetos cercanos y lejanos.

Según comunicado de la propia Universidad de Murcia, el estudio, que ha analizado los diferentes aspectos de la visión y la anatomía ocular del toro bravo, indica que el astigmatismo es debido a que el meridiano vertical es más miope que el horizontal.

También ha revelado que la longitud axial aumenta de forma significativa con la edad y que la densidad de células fotorreceptoras retinianas es mayor en la parte superior que en la inferior.

La tesis doctoral fue dirigida por los profesores de la Universidad de Murcia Juan Seva, que es, además, veterinario oficial en la plaza de toros de Murcia, y Juan Manuel Bueno.

Por otra parte, el toro bravo ha sido objeto de estudio también en la tesis doctoral realizada en la Facultad de Veterinaria de esta misma Universidad por Juan Ros Sempere, que ha analizado los tipos de fibra musculares de 48 astados lidiados en el coso de Calasparra (Murcia) con motivo de la Feria Espiga de Oro que cada año se celebra en el mismo.

El estudio concluye que el músculo esquelético de los novillos estudiados "se encontraba bien preparado para afrontar el esfuerzo que supone la lidia".

Este trabajo de investigación fue dirigido por el profesor de la Universidad de Murcia Francisco Gil Cano.

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