miércoles, 27 de enero de 2016

La muerte de un toro bravo es solemne...

Cuando "Búfalo", el limpiabotas de "Juncal", definía la muerte de un toro bravo como algo solemne, quizás tenía en la mente algo parecido a la fotocomposición que ha conseguido el artista valenciano "Salva".

"Salva" ha sido capaz de plasmar la delicadeza de ese momento en grado superlativo, con una sensibilidad muy especial, guardando el respeto a un instante de tanta verdad como el de la muerte de un toro bravo en la plaza.

Lo ha hecho sobre la base de una instantánea capturada en la Feria de Julio de 2014 en Valencia, cuando el maestro Rafael Rubio "Rafaelillo" acababa de enterrar el estoque en lo alto del morrillo de aquél imponente toro de Cuadri, al que, como diría José Luis Ramón, director de la Revista 6 Toros 6, le iba a "cortar dos orejas muy bien cortadas".

Toda esa penumbra que le ha incorporado "artificialmente" parece algo absolutamente natural. Viéndola uno llega a creer que así era la realidad que se vivía en la plaza justo en aquél instante en que el toro se tragaba la muerte y el torero rezumaba de gloria.

Una tarde tan trascendental en la carrera de Rafa ha tenido su consecuencia en su trayectoria y ahora queda plasmada en esta magnífica obra de arte.

Hace unos días, le entregó una copia a Rafaelillo durante un homenaje y el murciano le correspondió con un "brindis" plasmado a rotulador de punta gruesa con el siguiente mensaje: "Para Salva, buen aficionado y mejor fotógrafo con mucho afecto de Rafaelillo".

Enhorabuena y que cunda el ejemplo.

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