martes, 15 de septiembre de 2015

Pésimo juego de una descarada corrida de Las Ramblas

Nula suerte del ganadero manchego Daniel Martínez cada vez que lidia sus toros con el hierro de Las Ramblas en La Condomina.

Los seis, uno por uno, dieron al traste con las ilusiones de la terna y del público.

Ni cortando Ponce tres orejas se maquilla la nula clase e invalidez de una de las corridas más descaradas que recuerdo en esta plaza con fama de cómoda.

Y porque Ponce se puso tremendista que por la vía civil no había triunfo posible ante tal materia prima.

Manzanares, que tuvo el detallazo de sacar a su hijo de la mano en el paseíllo, como hiciera en su día su padre con él, marchó artisticamente de vacío. Era imposible.

Cayetano lo intentó con voluntad. Su primero sacó además algo de genio y el sexto pasó olímpicamente del nieto de Ordóñez.

La corrida no fue memorable, pero sí debería ser inolvidable para que no vuelvan más los toros de Las Ramblas.

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