lunes, 15 de junio de 2015

Indulto light en el interesante festival de Caravaca de la Cruz

La plaza de Caravaca registró una de sus mejores entradas -no se llena nunca- de su corta historia (data de 1999) con motivo de un festival sin tradición reciente ni en la fecha ni en la entidad de beneficencia: el Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Buena iniciativa loable sin lugar a dudas.

Finito dejó detalles de su clase frente a un novillo blando que manseó ostensiblemente. Cuando toreros como Juan Serrano están en buen momento es un deleite verles dibujar el toreo. Lástima de las contínuas huídas del novillo, que interrumpían a destiempo las perlas que pretendía encadenar el Fino. Mal, muy desatinado con el verduguillo, saludó una ovación de buenos aficionados.

Rafaelillo, que recetó dos largas cambiadas de salida, toreó con gran perfeccionamiento y acople en las primeras series de la faena. El resto mantuvo un excelente nivel, con toreo largo y por abajo, ante un utrero bajo y de amplia cuna al que tuvo siempre dominado. Mató de pinchazo y estocada letal.

Ferrera realizó un trasteo vistoso y variado, banderillas incluidas, en el que sobresalieron dos series tempraneras con la izquierda, un tanto crispadas si cabe, pero rezumando armonía en muletazos muy enroscados.

El Rubio recibió dos fuertes volteretas. Una citando de largo por manoletinas y otra vez al entrar a matar en las que sufrió una soberana paliza. Este torero que apenas tiene oportunidad de vestirse de idem, tiene todos mis respetos. Aunque toreando de uvas a brevas la cosa se complica en demasia para despuntar. Físicamente está muy preparado, y no acusó los volteretones, pero la falta de rodaje y las circunstancias de su novillo impidieron una mayor redondez, aunque a voluntad no haya quien le gane a este torero.

Luque anduvo muy por encima del toro que a él le dio la real gana de indultar. Le consintió lo indecible porque tiene una gran seguridad amparada en un gran valor. El toreo le brota con la facilidad de los elegidos, y gracias a ello acabó cuajando a "Lúbrico" a pesar de su incómodo punteo y geniudos derrotes. Desató la locura colectiva por luquesinas, y desbordó con su toreo de mano baja al natural y en redondo. Y además se ahorró de entrar a matar. Pero debemos todos de tomarnos más en serio esto de los indultos, antes de que los prohiban.

Filiberto firmó una actuación presidida por la suavidad y la templanza ante el novillo más claro y noble del encierro. Remató en el centro del anillo un manojo de buenos lances a la verónica ganando terreno. Con la muleta se fue acoplando, de menos a más, ajustándose cada vez más a la embestida tan franca del sardito -tres pelos- que cerró el festejo. Mató de media atravesada y descabello y le concedieron el rabo como premio de fin de fiesta.

FICHA DEL FESTEJO

Caravaca de la Cruz (Murcia). Festival con picadores a beneficio del Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Tres cuartos de aforo. Novillos de Manolo Gonzålez y González Sánchez-Dalp, mansos, 1º, 3º; se dejaron men distinto grado 2º, 5º, "Lúbrico" nº 71 y el nobilísimo 6º; el 4º tuvo su grado de dificultad.

Finito de Córdoba, ovación tras aviso.
Rafaelillo, dos orejas.
Antonio Ferrera, dos orejas.
Antonio José ‘El Rubio’, oreja tras aviso.
Daniel Luque, dos orejas y rabo simbólicos.
El novillero Filiberto, dos orejas y rabo.

Se guardó un minuto de silencio en memoria de Aurora García, hija del ganadero lorquino José García Guillén de El Madroñiz.

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