domingo, 12 de abril de 2015

Hoy se cumple un año del último encontronazo Puerta vs Filiberto en Tobarra

Fue bajo la cubierta de la plaza de Tobarra (Albacete) donde, hace hoy justo un año, se vieron las caras por última vez hasta la fecha en un ruedo los dos novilleros murcianos que más interés han despertado en los últimos años: Antonio Puerta y Filiberto Martínez.

Cada uno lleva su camino y, aunque la afición -la verdadera afición- desea verlos juntos en un cartel, parece que el personal se muerde la boca a la hora de hablar de Antonio Puerta, sólo tienen palabras para Filiberto.

Aquella tarde tobarreña ambos salieron a hombros: Puerta cortó cuatro orejas y Filiberto, dos de un desigual encierro con el hierro de Guadalest.

El público estaba dividido entre partidarios de ambos: los "puertistas" y los "filibertistas".

Los olés parecían rugidos y tenían un eco especial provocado por la útil carpa, que nos aisló del gran aguacero que arreció durante la lidia del cuarto novillo (que cupo en suerte a un Juan Gabriel que pareció el convidado de piedra).

Lástima que ya no hayan vuelvo a coincidir más Puerta y Fili. Sólo con ocasión en una tertulia en Cieza allá por el mes de noviembre. Pero huele a falta de aprovechamiento por parte de los empresarios que podían (y debían) haber sacado más partido a la pareja natural de toreros que ambos podían haber formado, y que habría sido un aliciente para muchos festejos que prefirieron confeccionar pensando en otros intereses.

Unos dicen que Puerta veta a Filiberto. Otros, todo lo contrario. Ambos, frente a frente, y estando yo por medio de ambos, reconocieron que nada de eso había existido.

Pero transcurrido un año desde aquél último "encontronazo", a uno le da que pensar.

Puerta siguió su camino, actuando en contadísimas ocasiones en plazas de nuestra Región de Murcia; aunque fuera de ella sí sumó festejos contados a diario por triunfos. Y cuando se le dio la oportunidad de actuar en ruedos murcianos arrasó. Ahí quedaron las ocho orejas y dos rabos en dos tardes en Calasparra -curiosamente la patria de Filiberto-, frente a dos novillos de Daniel Ruiz el 30 de julio y a otros dos de Cebada Gago el 8 de septiembre. Está bien recalcar, ahora que viene a colación, lo de la variedad de ganaderías que tanto auge parece haber tenido en los últimos días. Ganó la Espiga de Oro, volvió a triunfar en Cehegín en corrida mixta del día de la patrona, y en un festival menor en Caravaca de la Cruz en el que quizás nunca debió anunciarse. En el reciente Festival del Cáncer ha remachado su privilegiada posición en la plaza de toros de Murcia, donde cortó un rabo de un novillo revoltosillo y muy deslucido por su mansedumbre. Son tres rabos en tres festivales del Cáncer en los que se ha anunciado. Y son tres ferias consecutivas como novillero triunfador de la Feria de Septiembre en La Condomina.

Ha manifestado en varias ocasiones que tomará la alternativa el Día de la Región -9 de junio- en su Cehegín natal. Si es así, antes sólo le quedan dos oportunidades para recalcar su nombre. En apenas quince días las dos. La primera es en Granada, en el festival con figuras mediáticas que se celebrará el próximo domingo 19 de abril. La segunda, y definitiva, su cuarta comparecencia en Las Ventas de Madrid, donde en agosto del año pasado estuvo a punto de cortar una oreja en cada novillo. Pero dadas las circunstancias -ni reiterándose en el triunfo se le abren las puertas- está obligado a dar un toque de atención importante. Y si es con orejas, mejor que mejor.

El camino de Filiberto es otro. Tiene un apoderado que le cuida y que prefiere ir pasito a paso. Le dice sí quiero a Sevilla, pero todavía ve prematura su presentación en la plaza más importante del mundo, que es la de Madrid; donde incluso pudo verse anunciado en San Isidro. Pero declinó la oportunidad.

Filiberto sí ha toreado mucho en nuestro entorno -también lo ha hecho fuera de nuestra geografía regional-. Cortó dos orejas en el Festival del Cáncer del año pasado; actuó en Blanca, en solitario frente a cuatro novillos de Nazario Ibáñez; también en la novillada de la feria del año pasado en La Condomina, donde le cortó las dos orejas a un novillo de Fuente Ymbro; en Mula,... participó en los ciclos de novilladas de Algemesí (Valencia) y Arnedo (La Rioja), donde tuvo una interesante actuación, pero no fue suficiente para estar entre los triunfadores. Este año, ha vuelto a repetir en Blanca, sin el mismo tirón de público que cuando la encerrona de 2014. Y en Hellín, donde la parroquia que presenció la novillada era escasa.

Ha  hecho mucho campo, ha matado varios toros como entrenamiento, y ahora pretende jugar la baza de estoquear en solitario seis novillos en su Calasparra natal, donde el año pasado debió actuar; pero la torpeza de la comisión gestora del coso provocó un innecesario alejamiento de posturas.

Ahora que el tiempo ha pasado sigo pensando que nos hemos perdido un bonito capítulo para la Historia de la Tauromaquia en nuestra Región. Que Puerta y Filiberto deberían haber sido mejor aprovechados por las empresas para fomento y promoción de la afición con el simple hecho de haberlos hecho coincidir siquiera un poquito más en los carteles.

Oportunidad desaprovechada. El tiempo va a hacer que nos quedemos con la de Tobarra como su primera y última confrontación hasta la fecha.

El uno, pretende dar el salto al escalafón superior en escasos dos meses; el otro, todavía necesita tiempo como novillero.

Todo hace pensar que la próxima vez que coincidan en un cartel, será ya como matadores de toros. Pero para eso habrá que esperar.

De momento habrá que conformarse con haber estado en Tobarra aquél 12 de abril de 2014 y quedarnos con ese regustillo.

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