domingo, 8 de marzo de 2015

Hoy volví a torear

Esta mañana volví a experimentar la indescriptible sensación de ponerme delante de una becerrita. Era, quizás, la más pequeña del mundo. Pero, al fin y al cabo, lo era toda ella.

En su diminuta anatomía encerraba todos los mengues que mi cabeza fue capaz de imaginar durante diez años en los que estuve sin ponerme delante.

Diez años en los que me pasaron muchas cosas buenas y una mala: me casé con la mujer de mi vida, tuvimos a nuestro pequeño Alvarito y ... falleció mi padre.

Es cierto, la última vez que había sido capaz de salir del burladero para dar unos pases a una vaquilla allí estaba mi papá.

Hoy he tenido la gran suerte de que estuviera presente mi madrecica, y sentí dicha por ello. Pero no podía olvidarme de mi padre en un momento tan emocionante como el de volver a torear. Con lo que él y yo compartimos.

Ahora me siento bien. Aunque creo que no voy a poder dormir, recordando los momentos en los que la becerrita perseguía los vuelos de una muleta que me regaló en su día el Maestro Ortega Cano.

La jornada resultó encantadora. Celebraba el Día de Convivencia la Peña Antonio Puerta. Eltitular dio cuenta de dos novillos de El Cotillo. El primero, muy parado, encontró a un segurísimo Puerta. El segundo, con comportamiento de "miura" manso y con peligro, fue lidiado sobre las piernas y recibió un estoconazo a toro a la defensiva. El ceheginero dejó buenas sensaciones.

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