miércoles, 25 de marzo de 2015

El Rubio cruza la península en busca de un pitón

El Rubio, en su primer tentadero de 2015.
Cruzar la Península Ibérica de lado a lado para ponerse delante de unas becerras en un tentadero, como preparación de cara a un futuro poco halagüeño, tiene un mérito enorme.

Lo ha hecho Antonio José López "El Rubio" de Caravaca. Él y su amigo el novillero de Cehegin David Fernández, ni cortos ni perezosos, echaron carretera "alante" para participar en una tienta de eralas en casa del ganadero Louro Fernández de Castro.

¿Que donde está esa ganadería?  La más lejos del mundo... en el término de Alcåcer do Sal en pleno Alentejo portugués.

Qué mérito tienen estos "tíos"... que como "El Rubio" siguen creyendo en sus posibilidades. (El caso de David Fernández es distinto, pues el sí tiene un hombre como López Ríos que gestiona su carrera y le está haciendo festejos incluso a las puertas de Madrid).

El caso de Antonio José es bien distinto: sin fechas por delante, sin apoderados, sin nadie que le apoye profesionalmente, casi sin que se le preste atención, como excluido para el toreo,... Así están muchos hombres que en su día emprendieron la aventura de querer ser toreros y no quieren desligarse de ella (de esa maravillosa aventura) hasta que no hayan agotado la oportunidad postrera de "pasar" por Madrid a confirmar alternativa.

Y tienen sus razones bien fundadas, la cabeza bien amueblada, y ejemplos cercanos de que el milagro aún es posible. Pongo por caso al del lorquino Paco Ureña, que ha sido capaz de revivir gracias a su confirmación de alternativa en el que podía haber sido su último soplo de aliento.

Mis respetos para él y para los que como él tienen un sueño y lo persiguen

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