sábado, 20 de diciembre de 2014

Rafaelillo inaugura una calle toreando para sus íntimos

A las 11:15 horas de este sábado 20 de diciembre de 2014 el diestro Rafael Rubio "Rafaelillo" ha descubierto la placa azul con letras blancas de imprenta con la que bautiza una calle en el corazón del Barrio de San Roque de Villanueva del Segura (Murcia).

La inauguración ha sido un homenaje hacía un torero que ha echado importantes raíces de amistad en esta población. Lo reconoció públicamente el propio Rafael con unas sencillas y sinceras palabras que le brotaban desde la entraña de sus sentimientos.

El acto ha estado arropado por las autoridades, como el alcalde de Villanueva, José Luis López Ayala; el de la vecina Blanca, Rafael Laorden; el diputado regional, Jesús Cano Molina; los presidentes del Club de Murcia y de la Peña Filiberto, y compañeros de la prensa taurina, como Mariano Molina con su Esperanza, Felipe de Paco, Paco Sastre, Jesús Cano Melgarejo con su Charo, Pedro Mellinas, El Raspa, o Antonio José Candel.

Y toda la familia de Rafaelillo. Sus padres, hermano y hermanas, cuñados, sobrinos, su elegantísima esposa, sus maravillosas "novias" Claudia y Valeria, sus hombres de confianza José Mora y Pascual Mellinas, con muletas por la convalecencia de una fuerte lesión de rodilla, ... También Enrique Portillo, Alberto López "Niño del Barrio"... el ganadero de El Madroñiz, José García Guillén.

Amigos tan íntimos como el novillero Pablo Belando, y el empresario Antonio Soler, quien además ha ofrecido su casa y su finca a todos los asistentes para que la fiesta prosiguiera allí con comida, bebida, música y toreo a cargo de Rafaelillo, que ha lidiado un eral fuertecito y con mal talante de El Pocico.

Vestido impecablemente de corto -igualmente impecable asistió a la inauguración con traje azul marino y corbata roja-, tuvo que sacar el carnet para dictar una lección magistral. Primero, larga cambiada de rodillas, meritorios lances de capa, un buen puyazo a cargo del novillero lorquino Miguel Angel Moreno, demostrando que por ese palo puede ser gente en esto.

Y luego, tras el brindis a sus hijas y al tendido, la faena autoritaria a un novillote exigente que demostró en repetidas ocasiones que quería levantarle los pies del suelo.

Rafaelillo le cogió pronto el sitio, para exprimirle en muletazos y series muy mandonas, muy de llevarlo metido en la muleta, porque el de El Pocico tenía muy mucho que torear.

El final de faena, con Rafaelillo descarado y arriesgando fue de torero que se va a comer los polvorones con la conciencia de saber que 2015 puede ser uno de los años importantes en la carrera de este matador, y también con el orgullo de saber que además de tener una calle con su nombre, tiene un montón de gente detrás que le quiere, que le admira y le respeta.

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