domingo, 21 de septiembre de 2014

Reflexiones sobre la recién finalizada Feria de Murcia 2014

La Feria de Murcia 2014 ya es historia. Una historia cuyos capítulos diarios siempre tuvieron final feliz. ¿Pero feliz para quién? La afición está molesta, la empresa ha vuelto a registrar pérdidas por cuarto año consecutivo...


En las novilladas de promoción para alumnos de escuelas taurinas sorprendió el ritmo y la grata evolución de un gitanito del Barrio de La Fama que se llama Cristóbal Ramos, se anuncia "Parrita Chico", y cortó dos orejas y un rabo.


En la novillada picada salió a hombros el calasparreño Filiberto Martínez frente a algunos "fuenteymbros" con más entidad que alguno de los cuatreños que se lidiarían días más tarde; mientras que el murciano Pablo Belando era el gran damnificado por el presidente don José Miguel Muñoz Conesa, que estimó oportuno ponerse cicatero ante un novillero de la tierra que había realizado una faena merecedora de la puerta grande.


En la corrida de rejones, arrasó Diego Ventura que salió a hombros junto a un ligero Pablo Hermoso de Mendoza y a Sergio Galán, el rejoneador de la casa.


Ya en las corridas de a pie, el domingo Enrique Ponce indultaba un toro de Olga Jiménez; y era acompañado a hombros por dos que no merecieron los trofeos que les dieron derecho a la puerta grande. Me refiero a un voluntarioso y poco acertado David Fandila "El Fandi" -que paseó oreja y oreja con peticiones minoritarias-; y al alicantino José María Manzanares, a quien el mismísimo señor don José Miguel Muñoz Conesa le regaló desde el palco dos generosísimas orejas -con petición insuficiente-.


El lunes, en la conmemoración del Centenario de la Corrida de la Prensa, salió a hombros Paco Ureña, que había entrado en el cartel sustituyendo al lesionado Alejandro Talavante ante la peor corrida de Parladé de toda la temporada. El lorquino ofreció una muy completa tarde de toros. Mientras que Rafael Rubio "Rafaelillo" tuvo la suerte de espaldas; y Castella tampoco cortaba ninguna oreja.


El martes, Finito era abroncado; Perera sufría el colmo de la mala suerte, aunque dibujó un excelente y variado saludo capotero, no sin antes enfrentarse ¿a quién? al mismísimo señor don José Miguel Muñoz Conesa que parecía tener prisa porque acabara esa corrida y cuando el extremeño acababa de dar dos largas cambiadas de rodillas en el tercio y el toro salía suelto ordenó que entraran los picadores en el ruedo sacando su pañuelo blanco. Perera hizo gestos ostensibles de desaprobación hacia el palco, que daba un nuevo "petardo" en la misma feria, y se dirigió hacia el de Victoriano del Río para cuajarlo con la capa, antes de que entraran en turno los picadores. Ese día Julián López "El Juli" anduvo como una fiera desatada y escribió una memorable página para los anales de La Condomina.


Una plaza centenaria que no termina de enderezar su camino y que, primero vio como se perdían los festejos de las Fiestas de Primavera, luego como se recortaba su Feria de Septiembre, y ahora parece peligrar algún festejo más.


La empresa parece querer tomar medidas al respecto, pero, por cuarto año consecutivo, declara que la cuenta de resultados vuelve a arrojar pérdidas. Será que don Ángel Bernal no acierta en su cometido.


La afición se queja del toro, de los carteles, de los precios, de la generosidad dadivosa del palco, y sobre todo de la falta de imaginación... Y la empresa recibe como respuesta la estampida de público en los tendidos.


Ojalá todo vuelva a la senda de la normalidad, y que tanto afición como empresa vean cubiertas sus expectativas. La una, con un espectáculo que le satisfaga; y la otra, con beneficios en la taquilla.

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