domingo, 17 de agosto de 2014

Filiberto es mucho más que lo visto en Blanca

Triunfalista resultó la encerrona de Filiberto en Blanca (Murcia). Las seis orejas y el rabo que paseó parecen exageradas para lo sucedido en el ruedo.

Lo que sí es inapelable es su capacidad de convocatoria.  La plaza llena hasta los topes. Gente que se quedó en la calle sin entradas, y el cartel de "no hay billetes" que no se colgaba en una novillada en nuestra Región de Murcia quizás desde tiempos del legendario Manuel Cascales Hilla. Aunque este llenaba La Condomina con 16.000 almas y en la portátil de Blanca no cabían siquiera 2.000.

La novillada que envió Nazario Ibáñez desde Yecla no sirvó para crear el clima esperado de emoción que demandaba la tarde. Falta de entrega siempre, desentendida, buscando tablas o la querencia de chiqueros, no propiciaba el mejor contexto.

¿Estuvo mal Filiberto? Líbreme Dios de decir eso. Lidió con gran facilidad a los cuatro novillos. Estuvo muy metido en las cuatro faenas. Pero no rompió ninguna como merece la dimensión y la categoría de toreo que este torero lleva dentro.

Toreó con gran limpieza, con oficio, con sitio, pero sin desmelenarse. La presidencia comenzó a regalar trofeos y la tarde comenzó a caer en picado. Le faltó oponente en lo ganadero y tampoco mostró competir consigo mismo: ni quites, ni variedad, ni adelantar los engaños para dejar en evidencia las carencias de los "nazarios".

Los saludos capoteros, muy clásicos y muy fríos. Las cuatro estocadas cayeron desprendidas. Mató a la primera al que abrió plaza y al tercero. Pinchó una vez al segundo y se enredó con el estoque en el cuarto, cuando caía sobre sus hombros el peso de una tarde en la que él sabe mejor que nadie como ha estado. Porque tiene una superdotada inteligencia y cualidades sobradas para reventar el toreo. Eso será otro día, en otra plaza, quizás más pronto que tarde.

Domingo, 17 agosto. Lleno de "no hay billetes".
Cuatro utreros bajos, terciados y muy comodos, mansitos y faltos de raza en general. Al segundo se le premió injustificadamente con la vuelta al ruedo.
Filiberto Martínez (purísima y oro): Dos orejas, dos orejas, dos orejas y rabo, y vuelta por su cuenta.
Filiberto y el empresario Antonio Soler salieron a hombros.

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