domingo, 30 de marzo de 2014

Reflexiones castellonenses, mirando a la Feria de Murcia 2014

Rafaelillo, máximo triunfador de la Feria de Murcia 2013.
Ángel Bernal declaró hace unos días al diario digital taurino www.elmuletazo.com que "Castellón puede ser un punto de referencia para la composición de los carteles de Murcia, toda vez que se han confeccionado con un marcado acento comercial y con las figuras. Vamos a estar muy pendientes de esta feria y en consecuencia obraremos".

Esta declaración de intenciones me ha obligado a estar muy pendiente de lo que sucedía en el coso de la capital de La Plana. Y a tratar de extraer algunas conclusiones de esta feria que ha mantenido una estructura muy similar a la que plantea la feria de Murcia, fraccionando los festejos en dos tramos diferenciados.

El grueso de la feria de La Magdalena lo compusieron tres corridas con variado registro. La primera y curiosamente la que más público concitó fue la de los toreros artistas. Finito de Córdoba, Morante de la Puebla y José María Manzanares "metieron" tres cuartos de entrada con la corrida de Juan Pedro Domecq. En Murcia -a día de hoy- sólo es seguro que no vendrá Morante en su campaña titulada "El arte no tiene miedo". Así ha quedado anunciado en la relación que ha ofrecido el sevillano al presentar su Tour 2014, donde Murcia ha quedado a la zaga de las ferias con las que se le quiere comparar (la propia de Castellón, y las vecinas de Alicante, Almería y Granada). Allí sí estará Morante. Aquí, no se le verá ni en pintura. A Finito, tampoco es fácil que le veamos en La Condomina. Mientras que Manzanares, goza de un sitio importante en los carteles condomineros desde sus tiempos de novillero.

El segundo festejo compaginó a Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante, con toros de Alcurrucén, y se ocupó media entrada. La ganadería de los hermanos Lozano lidió su último toro en La Condomina en el año 1994, que4por cierto le propinó un cornadón a Vicente Barrera. Y ya no hemos vuelto a ver un pitón de esta vacada, ni aunque se haya ganado el mérito de ser triunfadora temporada tras temporada en Las Ventas de Madrid, ni aunque sea la elegida para ser estoqueada este año en la prestigiosa corrida de la Beneficencia madrileña. Ese cartel es prácticamente hermano gemelo del que presenciamos en Murcia en 2013 en el que coincidieron los extremeños Perera y Talavante, precedidos en vez de por Castella por el granadino David Fandila "El Fandi" (otro de los diestros consentidos por la empresa murciana: lo repiten, haga lo que haga, incluso después de hacer lo que hizo en la feria de 2013, es decir, nada de nada monada).

El tercer cartel fue confeccionado en Castellón bajo el síndrome mediático. Con Manuel Díaz "El Cordobés", Juan José Padilla y el propio "Fandi" con toros de la casa Matilla. Se cubrió la mitad del aforo. ¿Qué les voy a contar yo de este tipo de carteles? ¡Si fueron inventados aquí! ¡Y repetidos año tras año sistemáticamente! ¡Porque funcionaban! Pero en los años de la crisis han fallado en cuanto a la capacidad de convocatoria en La Condomina.

La corrida de rejones fue para una terna compuesta por Andy Cartagena, Diego Ventura y Manuel Manzanares con reses de Los Espartales. Idéntica terna que la que actuó en La Condomina en la feria 2013. Los tendidos de la plaza castellonense se cubrieron en su mitad, algo parecido a lo que sucedía en el coso murciano el año pasado. En Murcia se anunciará este año -Dios mediante- a Sergio Galán, el nuevo hombre apoderado por la casa Bernal. Y se reforzará el cartel con dos rejoneadores seguros, como podrían ser Diego Ventura y el mismo Andy Cartagena. Aunque, viendo que a Ventura no le dan miedo los rejoneadores que no pertenecen al sota, caballo y rey del escalafón, bien podría incluirse en la terna a Pedro Hernández "El Cartagenero", que podría arrastrar a su público de la comarca del Campo de Cartagena. Para llevar más gente que Manuel Manzanares y ofrecer mejores resultados que este el año pasado, tampoco haría falta que "El Cartagenero" hiciera un sobresfuerzo. La ganadería de Fermín Bohórquez es fija desde tiempos inmemoriales en este festejo.

La novillada picada ofreció un incentivo torista, con la ganadería de Prieto de la Cal, y reunió una terna netamente valenciana con Vicente Soler, Jorge Expósito y el debutante Varea. La plaza registró -según las reseñas- media entrada, algo milagroso en los tiempos que corren en una novillada. Sin duda el atractivo estribó en conjugar novilleros de la tierra con una vacada de renombre, más interesante que toreable.

Ese es para mí el mayor éxito que hay que leer entre líneas de la feria castellonense. ¡Media entrada en una novillada picada! Habría que analizar las causas más detenidamente, pero a bote pronto parece que ha sido una novedosa programación la que ha contado con una grata acogida de público. Al igual que en el cartel de toreros artistas (Finito, Morante, Manzanares), de esos que torean para el aficionado (para esos que caben en un autobús) y, si están inspirados, cautivan también a las masas.

Vaya desde mi modesta tribuna esta breve reflexión. Se hace necesario un poquito más de imaginación a la hora de confeccionar los carteles... ¿Cuántas veces son capaces ustedes de reírse con el mismo chiste contado por el mismo monologuista? Pues eso.

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