domingo, 10 de noviembre de 2013

Delicias y dificultades en Los Felices


Pepe Moreno, Litri, Javier Conde y José María Requena, en Los Felices. (Fotos: Paco Sastre y Manolo Guillén)
El festejo solidario a beneficio de Cáritas celebrado en la finca Los Felices este sábado 9 de noviembre se ha saldado con varias delicias y algunas dificultades.

Las dificultades vinieron propiciadas por el ganado de El Montecillo, que tuvo mucha desigualdad en cuanto volúmenes, aunque en cuanto a comportamiento generalmente tuvo dificultades que en ocasiones se tornó en incomodidades.

Así, en primer lugar saltó al ruedo un novillo chiquito y agradable, al que Miguel Báez "Litri" no pudo darle ni un "pase". Unas veces por blando y otras por huidizo, aquello que no tuvo el más mínimo argumento.

Lo de Julio Aparicio tuvo un sabor más amargo. Su toro tenía volumen, cuajo y salud. Y no la perdió siquiera en los seis encontronazos que mantuvo con el jaco de picar. Había salido arrancado el torero en los lances de recibo, pero con la muleta el toro se adueñó de la situación, y Aparicio prefirió cortar por lo sano y no llevarle la contraria.

Con Javier Conde cambiaron las tornas. El novillo no tenía maldad, pero tampoco clase. Embestía un punto deprisa el de El Montecillo, y el malagueño le sacó el máximo partido. Con grandes dosis de inspiración, algo que se ha repetido en ésta y en las seis ediciones anteriores de este festejo, Conde le dibujó dos airosos y pintureros quites.

Y, tras brindar a "Litri", firmó una faena muy interesante edulcorada con retazos inconfundibles de su personalísima tauromaquia.

Luego, Rafaelillo estuvo valiente y capaz ante un auténtico torazo, complicado y difícil. El murciano no volvió la cara en las coladas, consintiéndole y tragándole lo indecible. Le costó un achuchón en el que incluso resultó con un siete en la taleguilla. Y acabó haciéndolo pasar por donde quería con riesgo y exposición.

El final de la mañana estaba reservado a dos toreros murcianos como la copa de un pino, que han encontrado el equilibrio de seguir vistiéndose de toreros una vez al año, sin más trauma ni ambición. Se trata de Pepe Moreno y José María Requena.

El primero de ellos, matador de toros de alternativa, mantiene la sensibilidad del toreo a flor de piel. Lo demostró ante un novillo flojo y noble a secas, al que dibujó muletazos de sabor rancio y otoñal.

El segundo, novillero con picadores y méritos más que suficientes para ser matador, torea cada vez mejor. Se supera año tras año en "su" festival, donde ha vuelto a demostrar la calidad de toreo que lleva dentro.

Se le pidió el indulto a este novillo, tras una faena con clasicismo y pureza, y afortunadamente montó la espada y la enterró a la primera y en todo lo alto.

Hubo toque y hubo cante. Faustino y su grupo lo bordaron. Y un invitado de excepción como es el gran Paco Peña, excelente banderillero y colosal cantaor, que mostró su quejío y compás. De ellos fue el soniquete que tuvo toda la mañana.

Enhorabuena a todos y en especial a Pepe Moreno y Requena, por seguir sintiéndose toreros.

El año que viene, más.

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