lunes, 6 de mayo de 2013

Rafaelillo se juega la temporada (el domingo) en San Isidro

Rafaelillo, ante un toro de José Escolar en San Isidro 2009 (Foto: www.las-ventas.com)

Se inició la cuenta atrás. El próximo jueves arrancan los "Mundiales del Toreo", el San Isidro. Una treintena de festejos que, a buen seguro, acabarán minando la afición de quienes pretendan seguir diariamente lo que suceda en cada corrida.

Sobre todo porque, a priori, la feria consta sólo de "cuatro" cartelazos estelares, en los que se codean las máximas figuras.

Y el resto de la feria se "pierde" entre elogios a la oportunidad, también al torismo, y algunos toreros con potencial para dar el gran salto esparcidos con cuentagotas a lo largo y ancho de unas combinaciones que se antojan (en conjunto) bastante pobres para el elenco de grandiosos toreros que gozamos en la tauromaquia actual.

No porque no comparezcan (sólo hay tres ausencias contadas, como Ponce, José Tomás o El Juli, por distintos motivos), sino más bien por tratarse de un ciclo sobredimensionado en número de festejos. Lo que hace que el interés de los carteles más fuertes quede disperso entre la vorágine.

Si el compromiso es "gordo" para cualquiera que se anuncie, más lo es para diestros como nuestro paisano Rafael Rubio "Rafaelillo", que llega a su anual cita madrileña tras pasar -con la suerte de espaldas- las ferias más importantes del principio de temporada.

En esas citas el chiquero siempre estaba lleno de "miuras". Y los toros del hierro de Zahariche no suele propiciar el triunfo. En Valencia no dieron ninguna opción a una terna que marchó forzosamente de vacío; en Sevilla, el murciano vio como el "lote" caía en manos de Manuel Escribano que sustituía a El Juli; y sólo pudo "amarrar" una oreja en Castellón (otra vez con "miuras") en festejo en modalidad de desafío ganadero.

Cada vez se cierran con más antelación los carteles de las ferias veraniegas. Por eso a Rafaelillo sólo le vale un golpe de autoridad, un triunfo con corte de orejas en esta primerísima feria de la temporada que pueda desestructurar los planes de muchas empresas.

Los toros que le esperan el 12 de mayo son de un hierro duro y complicado como el de José Escolar, del mismo encaste (y dificultades) que los "victorinos", aunque con menos leyenda.

El triunfo no será fácil. La presión del escenario y la mala racha pueden jugar en su contra. Pero yo sigo creyendo en el oficio del valiente Rafaelillo, y en su intención de dar un salto cualitativo a su carrera.

El resultado sólo lo sabe el destino, pero yo anoto en la quiniela un 0-2, porque Rafaelillo va a puntuar en Madrid y porque esas dos orejas que tanto necesita tienen que llegar el domingo.

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